¿Y quién no ha sido ingenuo alguna vez? Pensar que dando se recibe lo bueno que das, menuda tontería ¿verdad? Así es como yo lo veo. Pero no ser coherente con lo que crees te juega malas pasadas. Pensar por un momento que hacer algo bueno por alguien te dará buen resultado para tí... menuda chorrada. Al final recibes exactamente lo contrario a lo que pensabas recibir. Es cierto que entre dar y recibir existe una relación, pero se trata de una relación inversa. De hecho, cuanto menos dinero doy, más dinero tengo, ¿no? Es exactamente lo mismo, cuanto menos des de tí, menos te pedirán, menos ingenuo parecerás, y menos te tomarán el pelo.
Increíble pero cierto, lo estúpidos que podemos llegar a ser los humanos... incluido yo. Parece mentira pero se que volveré a caer en ese errado cliché social, creado por los listos para engañar a los tontos. Seguid engañados, yo seguiré aprendiendo mi lección. No des nada por nadie. No confies en nadie. Solo tú importas, haz lo que tengas que hacer para salir beneficiado, todo lo demás no es razón para hacer o dejar de hacer algo.
Al final es lo de siempre... lo mejor es engañarse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario