En esta guerra fría puedes perder tus mas preciadas fichas, y creer que la victoria es imposible, pero el tiempo todo lo arregla, y a veces comiendo peones también se arregla la batalla.Y todo va fluyendo, equilibrándose la balanza hasta que la tensión quiebra. Uno de los dos bandos ataca y su contrincante, pausado, no se mueve. El atacante se desorienta, ha descuidado su defensa, y la perdida de su última ficha defensora puede hacer que su rey quede en auténtico jaque.
Y ahí, ante la amenaza de asestar el golpe definitivo, el tiempo se para, los genios reflexionan y, en esta guerra fría, uno de los dos puede acabar con la tensión... Para siempre
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