martes, 4 de octubre de 2011

Maneras de vivir

Tengo bajo manga un par de ideas para entradas de este blog, cosas como psicología de la felicidad y análisis sobre las ciencias. Pero creo que esto es mucho más importante de decir ahora.

Veréis, existen dos formas básicas de vivir la vida: La manera racional, y la manera sentimental. Lo más racional es no desaprovechar ninguna de las dos maneras de vivir, pero creo que de eso ya he hablado en otra ocasión. El caso es, que hay personas que se dejan llevar por una de las dos vías, como no me gusta dar nombres, llamaremos a los sujetos pacientes de estos dos casos Tobías y Sandra respectivamente.

Bien, Tobías es filósofo, o científico, o médico... lo que queráis. La cuestión es que vive totalmente en el mundo de su razón. Sin embargo, no puede controlar racionalmente todo lo que ocurre en su mundo, y eso le pone de los nervios. Tobías, no solo no cree en las mil estupideces culturales que los hombres nos inventamos, sino que ni siquiera da tregua a ninguna de ellas, no se deja llevar por el corazón. Llevado por la razón, Tobías vive bien, pero vive errado. Vive feliz, pero vive incapaz de lograr la alegría. Este es, por tanto, el oscuro mundo de la razón.

Ahora pasemos al mundo de color rosa, el mundo de Sandra. Sandra, es una escritora, pintora, política... lo que queráis. El caso es que vive en su mundo de alegría. Sandra está enamorada, por segunda, tercera, cuarta, quinta o incluso sexta vez. Pero todo sigue siendo hermoso. Sigue deshojando margaritas y preguntando al cielo por su amor perdido... ¡Despierta! Es muy sencillo hablar de cosas así, es muy sencillo rimar "amor" con "flor", es fácil identificarte con todos los poemas románticos, lo que no es fácil es pensar, ser coherente y dejar de soltar palabras que no son más que humo que empaña los ojos de tu consciencia. Así es Sandra, una ilusa que vivirá toda su vida alabando "Los puentes de Madison" y echando pestes de Descartes. Lamentablemente, así es la gente de a pie.

Pues bien, muy señores míos, estas formas de pensar están equivocadas, y debemos tratar de eliminarlas de nuestra sociedad. Pensemos un poco. No nos conformemos con vivir en una nube. Pongamos los pies en el suelo. Existimos porque pensamos y pensamos, luego existimos. No nos amarguemos en la realidad, pero no nos encerremos en la fantasía.

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