jueves, 31 de mayo de 2012

Bankia y la verdad eterna

Hijos míos, para que podáis salvaros de las horribles penas del infierno y sepáis lo que no debéis hacer, os resumiré una parábola que Nuestro Señor Jesucristo contó en su día a sus discípulos. ¡Oh señor! Ilumíname para que pueda mostrar el camino de la virtud a los pobres mortales y vivan así en paz y armonía entre ellos.

Había una vez un deudor que debía varios miles de millones de... digamos euros, para actualizar la parábola. Sin embargo, este hombre, no podía afrontar correctamente dicha deuda, y tuvo que pedir que su deuda fuera cancelada. De esta manera, se apiadaron de él y su deuda fue cancelada. Ahora bien, este mismo hijo de... Dios, tenía de la misma manera una deuda con otra persona. Esta deuda era mucho menor que la suya, y su deudor tampoco podía afrontarla. Pero el malvado hombre no se apiadó de su deudor y mandó que el peso de la ley cayese sobre él.

De esta manera, hijos míos, Bankia ha sido el primer deudor de quien el poderoso (bueno... "poderoso") Estado español se apiadó y quien no tuvo ningún reparo en exigir a sus deudores saldar sus cuentas haciendo caer el peso de la ley sobre ellos y deshauciándolos de sus casas... El señor es bueno y misericordioso, pero el hombre está lleno de pecados, y esos pecados llegan a su máxima potencia en la figura de los bancos.

De todas formas, cabe destacar que la parábola tiene final feliz, y el hombre poderoso hace que el primer deudor pague su deuda con creces. Los cabronazos de Bankia también deberían hacerlo, o al menos, disculparse por arruinar nuestro país.

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