lunes, 14 de mayo de 2012

La anarquía del hortelano

Nadie quiere destacarnos. Somos una mancha en la "brillante" España. Nadie quiere mostrar la fatalidad de aquellos a los que creen como pueblerinos sin voz, ni voto, ni cultura. Sin embargo, me creo en la obligación de gritar a los cuatro vientos lo increíble de que Asturias continúe sin un gobierno estable. No hay pactos de gobierno que prosperen y toda Asturias, parada, aguarda que alguien tenga la decencia (o indecencia, según como se mire) de, por 600.000 euros al año, decidirse.

¿Cómo podemos denominar la situación asturiana? ¿Anarquía y birra fría? Si así fuera, igual nos iba hasta mejor, dado que como la anarquía no es perdurable por mucho tiempo, conseguiríamos reventar un sistema que nos jode a todos, bueno, a casi todos. Pero no, Asturias no es una anarquía, si lo fuese saldríamos en los periódicos con periodistas e intelectuales horrorizados por la barbarie asturiana. Pero ¡Dónde va a parar! Estamos mucho mejor. Simple y llanamente estamos en un gobierno sin gobierno. Una anarquía con represión a la misma. Una contradicción en sí misma. Asturias es el perro del hortelano de la política: Ni reforma la precaria situación, ni nos deja reformarla a los demás. Ni come, ni deja comer.

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