jueves, 11 de octubre de 2012

Modernidad, submodernidad y contramodernidad

El término "moderno" ha tenido diferentes acepciones a lo largo de la historia. Cada una corresponde a un contexto social, político, histórico y cultural diferente. Sin embargo hay acepciones de contextos muy alejados, sin casi nada en común que son similares. Me refiero al uso despectivo que a la vez responde a una corriente de pensamiento y cultura novedosa. Esta acepción fue usada a finales del siglo XIX en hispanoamérica para designar a los autores que escribían a la manera decadentista y bohemia europea, y también es usada para designar a los modernos gafapastas que pueblan twitter, youtube e instagram.

El término "moderno" usado actualmente es un término normalmente despectivo usado por aquellos que son más modernos aún que los modernos a medias, para denominar a estos últimos. Pero la cosa es aún más complicada, y es usado también por los modernos a medias para denominar de manera despectiva a otros modernos a medias y así parecer modernos al cien por cien. Nótese la grandísima gilipollez del asunto: Los modernos llaman modernos a los no-modernos para poder ser modernos.

¿Cómo reconocer a un moderno? Suele colgar en redes sociales fotos "artísticas" de sus pies frente a la puesta de sol en la playa. Suele ponerse un nick en twitter que no revele su auténtico nombre y así decir gilipolleces para coleccionar followers o lo que es peor: Suele ser follower de estos otros maestros de la modernidad. Además, es youtuber y es vlogger con la esperanza de lograr el aplauso de las masas de internautas sin nada mejor que hacer. Dicen cosas interesantes, entretienen a la gente y crean la nueva corriente modernista basada en fotos mal hechas subidas a instagram o flickr con cuatrocientos sesenta filtros que disimulen que fue sacada un una blackberry, twitterstars diciendo chorradas que hace dos días a nadie harían gracia y canales insustanciales con videos denigrantes de gente que dice lo que piensa sin pensar lo que dice. 

Estos modernos son los dioses de una estructura cuyos cimientos se tambalean. Lo que surgió como una idea de cuatro pijos para parecer distintos al resto  acabó convirtiéndose en una corriente llena de seguidores cuya idea principal es ser diferente a la masa. Mi pregunta es ¿Acaso el que todos sean igualmente diferentes los hace diferentes a todos por igual? ¿Es hipocresía promulgar la originalidad a los que repiten las mismas ideas una y otra vez? Y lo que es peor ¿Es prepotencia o estupidez creerse mejor que los demás por ser más peor (en el sentido de que es mejor en algo malo) en su modernidad? Vivimos en la era de la originalidad al unísono y mi voz se perderá entre la multitud. 

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