viernes, 14 de diciembre de 2012

Goya, Sheldon, y Aristóteles. Felicidad-es.

En sus grabados, Goya aseguraba que "el sueño de la razón, produce monstruos". Esta afirmación ha tenido interpretaciones de lo más diversas: Desde decir que la ausencia de razón produce la creación de lo fantástico; hasta decir que dormirse en la propia razón, quedándote a solas con ella, te causa digamos "locuras". Me gusta pensar que Goya se refería a lo primero, y que según su grabado, la ausencia de razón produce la creación fantástica sea para lo bueno o para lo malo. Al usar la palabra "monstruos", y grabar todo tipo de bestias terroríficas, creo que Goya se refería más bien a lo malo.

Bien, pues si el sueño de la razón produce monstruos, la vigilia de la razón acaba con todos ellos. El mundo está plagado de monstruos, el primero y más importante, el ser humano. La vigilia de la razón, acaba con todo lo que el hombre crea en el sueño de la misma, hasta destruirse a sí mismo. Una vida sin monstruos no merece ser vivida. Ni más, ni menos.

El ejemplo de vigilia de la razón me lo ha regalado la serie The big bang theory. Uno de los personajes principales de esta comedia, el doctor Sheldon L. Cooper, está empeñado en vivir su vida sin monstruos, hasta el punto de evitar todo sentimiento para mantenerse en vigilia con su razón. Es genial conocer el mundo que te rodea y vivir mediante unas normas lógicas que te permitan hacer un uso práctico de la propia vida, pero: ¿Acaso es eso vida? ¿Es humanidad guiarse únicamente por una utilidad práctica? ¿Sería feliz Sheldon Cooper si realmente existiese? Y por tanto: ¿Son felices todos los "sheldons coopers" que de hecho existen en nuestra realidad social? Mi respuesta es que no lo son, pero como no lo saben, lo son. Por tanto lo podrán ser siempre que sigan sin saberlo. 

Para explicar esta última afirmación que realizo, la cual es realmente arriesgada, pondré un ejemplo de otra serie de origen estadounidense llamada How I met your mother, en español traducida como Cómo conocí a vuestra madre. Sólo citaré un corto diálogo en el que Barney Stinson y Lily Aldrin hacen un rápido debate sobre la felicidad:

– Lily, ¿No vas a dejarnos ser felices?
– No sois felices. Creéis que sois felices sólo porque os sentís felices...
– ¿Y eso no es ser felices?
– ¡Pues claro que no!

Lily plantea un nivel de felicidad que Barney no comprende porque se siente feliz con su propia felicidad, la cual para Lily, es imperfecta. Teoría parecida a la de la Felicidad aristotélica, en relación con el bien. Aunque alguien se sienta "feliz" y realizado con el bien, esa no es la auténtica Felicidad. Yo elaboro una teoría más, de hecho podría decir que una teoría totalmente contraria a esta teoría del pobre pensador heleno, que como todas inventa una Felicidad superior para el ser humano, en mi caso, la libertad.

Nadie puede determinar, al menos por el momento, las dimensiones de la felicidad de manera científica. Por lo tanto, Aristóteles, Lily y yo estamos igual de errados e igual de acertados. Todos exponemos nuestras teorías y nuestras opiniones, y yo creo que la naturaleza del hombre se basa en la búsqueda de la libertad. Lo cual no está reñido con la búsqueda del conocimiento, no nos confundamos. El conocimiento nos hace libres de engaños, pero ciertos conocimientos pueden hacernos esclavos de los mismos. Por tanto hay conocimiento que es útil para el objetivo último del ser humano, y hay conocimiento que no lo es. 

Esta ha sido una exposición bruta, rápida, y poco madurada de lo que en un futuro espero que sea una teoría elaborada que pueda unir con todas mis demás ideas de bombero vasco retirado (con todos mis respetos a los bomberos y a los retirados) sobre la ética y la felicidad. Para así poder decir con plena seguridad que vivo según mis propia ética, y no la que otros me imponen.


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