sábado, 22 de diciembre de 2012

Yo acuso

Orden, adecuación, coherencia y cohesión. Sin duda, estas son las cuatro características de las que debe huir cualquier texto escrito. Nos hemos pasado la vida entera tratando que nuestros textos sean comprensibles para nuestros lectores, pero eso no es la auténtica comunicación lingüística. Falta algo más. Algo más... más. El lector también debe dar a un texto su interpretación, y me niego a dárselo todo triturado y bien bonito.

Uno de los mejores huyendo de estos fantasmas de la buena escritura, es el español Fernando Arrabal. Lo más importante y que quiero destacar de este absoluto genio del teatro del absurdo, es que está vivo. Según la información de la que dispongo, hoy 22 de Diciembre de 2012, a las 16:20 Fernando Arrabal sigue vivo, y en Francia. De la misma manera, hoy 22 de Diciembre de 2012, a las 16:20 Álvaro Pombo es diputado del congreso y miembro de la Real Academia Española de la lengua.

¿Qué hemos hecho mal? (Bueno, en realidad sería mejor preguntarnos qué carajo pudimos hacer bien para no estar sumidos en la más absoluta de las miseria) ¿Qué hemos hecho mal para que los mejores se nos vayan y los peores nos gobiernen? Quiero saber por qué el teatro del absurdo no está bien reconocido en las facultades de filología. Estoy harto de estudiar a autores mediocres y de saltarme la magnífica contribución de Arrabal a la literatura española y mundial. Seguimos en los años 20 y seguimos criticando a los que intentan innovar de verdad. Lo siento, Macedonio, Arrabal... Seréis genios nunca reconocidos. Enhorabuena a Reverte, Pombo... Os tendrán en un altar mientras seguís haciendo libros mediocres que probablemente ni escribáis vosotros.

Yo os acuso, hipócritas de las letras, retrógrados humanistas y literatos canallas. Os acuso de ser los causantes de que España haya caído como generadora de cultura. Que no os mientan, hay buenos escritores en España, pero no publican en slamandra ni en anagrama. Los buenos escritores tampoco hay que ir a buscarlos al sarcófago, como a Caballero Bonald. Los buenos autores están ahí: En blogs, en e-books, escribiendo columnas y artículos en cualquier revista de mala muerte o publicando sus obras bajo sellos de poca importancia. La cultura esta ahí, sólo hay que ir a buscarla. Gracias, Wert.

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