miércoles, 23 de enero de 2013

Neovanguardismo no hipster

La época vanguardista fue una de las épocas más convulsas de la historia de la cultura occidental. El mundo se tambaleó con la Gran Guerra, y la cultura se convirtió en la cultura de la destrucción, de la desconfianza en el ser humano, la cultura del caos. Es una modernidad más allá de la modernidad, una originalidad pura, llena de corrientes diferentes que expresan maneras diferentes de ver la realidad. Un lujo.

Este tipo de rebeliones de la originalidad ocurren en este tipo de periodos convulsos, y surgen como flores de cultura entre las espinas de la realidad social. Por tanto, era de esperar que en una realidad convulsa como la que hoy vivimos, apareciese una cultura fuerte de originalidad y cambio. Pero si la hubo, nació corrompida, como se corrompió esa vanguardia que criticaba César Vallejo. La vanguardia de los años 20 murió, pero la vanguardia de los años 10 del siglo XXI, nació muerta.

Explicaré esto: La nueva modernidad fue acuñada con el adjetivo hipster por los propios modernos gafapasta, que usan el término mainstream para designar lo contrario a sus convicciones de oposición a todo y a todos. Esta modernidad hipster se basa en lo que yo llamo "la originalidad al unísono", es decir, romper con todo (como haría un vanguardista) pero todos de la misma manera (como haría un vanguardista tardío). Por eso yo debo oponerme a esta corriente cultural gafapasta, y romper una lanza a favor de los aunténticos neovanguardistas que innovan día a día sin dejarse llevar por lo que parece original por fuera, pero está podrido por dentro, porque eso es TAN mainstream...

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