domingo, 13 de enero de 2013

Reductio ad comunistum

En 1951, Leo Strauss, profesor de la Universidad de Chicago, presentó en la revista Measure: a critical journal un artículo en el que plantea que cuando una discusión se alargaba demasiado, se tendía a usar el argumento del apoyo al nazismo como herramienta para concluir la discusión rápidamente. Nadie podía rebatir ese argumento, ya que podría interpretarse como un apoyo al fascismo hitleriano, algo que en los Estados Unidos de 1951, no estaba precisamente bien visto.

Leo Strauss llamó a este tipo de falacia reductio ad Hitlerum en referencia a la reducción al absurdo o reductio ad absurdum, también llamada prueba por contradicción, un método de demostración lógico. Este tipo de falacia de asociación ya no es muy popular en nuestras civilizaciones occidentales, después de que la Guerra Fría le tomase la delantera al recuerdo de la Segunda Guerra Mundial.

No hay duda de que la URSS se equivocó en muchas, en demasiadas cosas, pero es un salto inductivo demasiado grande culpar al sistema comunista de todos los males sólo porque Stalin y Mao hayan sido lo que fueron. Esto cambia la manera de usar argumentos estúpidos, y ahora las ideas políticas se demuestran como correctas por oposición a lo que, si no fuese así, sería comunismo; y el comunismo es malo. Esto nos lleva a una nueva y moderna falacia: el reductio ad comunistum.

"El capitalismo ya no funciona, el sistema económico tal y como lo estamos concibiendo está creando unas injusticias demasiado grandes", sin embargo, esto puede ser totalmente falso, por muchos ejemplos y argumentos que demos porque: "Si no somos capitalistas, caeríamos en el comunismo". ¿Y quién se atreve a apoyar un sistema que hizo un holocausto tan severo como el holocausto nazi? Esto se va más allá, y nadie quiere ni oír hablar de nacionalizar porque nos acercaría al comunismo, y se critica a partidos enteros porque su forma de pensar se asemeja a la comunista. Con este último ejemplo se me viene también a la mente una falacia parecida y muy usada, pero únicamente en España, que podríamos llamar reductio ad etarrum, pero eso ya es otra historia.

El comunismo no es el problema, igual que la democracia no es el problema, igual que ni siquiera una dictadura es el auténtico problema. El problema son las personas que lo llevan a cabo. Sin embargo, este tipo de memeces existen en nuestro mundo y no hay otra que morderse los nudillos, porque lo máximo que se puede hacer es lo que yo ya he hecho. El odio de las sociedades occidentales (procedente de los Estados Unidos) puede llegar a ser secular. Con razón McBain luchaba en aquélla película contra los "comunistas nazis". ¡Menuda alianza para provocar el rechazo de la sociedad americana!


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