jueves, 17 de mayo de 2012

El cabreo de los hijos de la libertad

Ni más ni menos que nosotros, los jóvenes, somos quienes hemos nacido en una España democrática, libre de dictaduras y alejados de Franco aunque tengamos aún vestigios arcaicos. No conocemos la opresión ideológica, no estamos preparados para luchar, hemos vivido en el mundo de la tecnología, de la informática y la información. Nos han educado para respetar y vivir en paz, no para pelearnos. No hemos hecho el ejercicio militar obligatorio, nuestros padres no lucharon en la guerra civil, y ya casi no quedan restos de las ideologías extremas del 36.

Sin embargo, la presión nos hace rebelarnos, el ser humano una vez se siente acorralado tiende a rebelarse. Pero no estamos preparados para la guerrilla urbana. Son los años dos mil y han pasado 40 años ya de los 70. No somos violentos porque no estamos educados para serlo. Porque en nuestras calles no se vieron las atrocidades  de la posguerra o la dictadura. Por eso somos protestantes pacíficos... Pero nos han cabreado.

Los jóvenes españoles ya estamos hasta los huevos de ser la generación perdida. Los que no tienen manera de encontrar trabajo. Estamos hasta los mismísimos de que nos digan: "Buf... que difícil lo teneis." No estamos dispuestos a aguantar que nos corten las alas porque el mundo es y será nuestro. Basta de que nos multen por estudiar, de que nos suban las tasas universitarias y cuanto más estudies más tengas que pagar. El Bachillerato se paga, la universidad se paga y cara, y como pretendas hacer un máster o un doctorado se ríen de ti a la cara. Basta de ponernos trabas a no ser que seamos los hijos de Ralf Lauren y Lacoste. Somos los hijos de la libertad, de la justicia, de la igualdad, de la solidaridad, de la democracia, de la fraternidad, y del respeto; y exigimos que no se juegue con nuestro futuro. El futuro es nuestro, y no nos representáis.

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