Mirad, por mucha jornada de reflexión que pudiese haber, los que menos la harán serán los que decidan el futuro del país, y como el mejor argumento contra la democracia es una conversación de cinco minutos con el votante medio (como diría Churchill), pues pasará lo que tenía que pasar.
Y la gente sigue reflexionando, para decidir entre Fanta o Kas, entre McDonald's o Burger King, y entre el Albatros o la Rosa.
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