Hace mucho que la Real Academia Española de la lengua se levantó un día y dijo: "Coño..." uy, perdón, que se trata de la RAE; dijo: "Cáspita, ¿Por qué no trabajamos hoy?" Después de lidiar con la vagancia, decidieron hacer un homenaje a la estupidez e incultura castellanizando la gramática de palabras como piercing, que ahora es pirsin (por encima de mi cadáver). Pero aún querían trabajar más, y eliminaron todas las tildes que deshacían ambigüedades o en monosílabos. Esto hace que ahora Sócrates diga que cuando esta solo, sabe que no sabe nada, pero cuando esta solo solo, pero no solo remarcando que está solo, sino que solo cuando está solo sabe que solo, solo sabe que no sabe nada.
Pero aún hubo más, y ahora es lo mismo ir a probar vino o a ordeñar vacas asturianas, que hacer un viaje de 6.000 kilómetros, siempre y cuando vayas a catar. Y como tenían que cerrar de alguna manera estas estupideces, pues decidieron llamar "ye" a la "i griega". No se qué tendrán en contra de los griegos, pero para una letra que les copiamos, ya podíamos haberles tenido un poco más de consideración. Seguro que si pudiesen, Platón y Pericles se levantarían de su eterno sueño para dejarles las cosas claras a estos hombres, o se las dejarían si supiesen Castellano (bastante difícil de aprender para ellos) o si los grandes filólogos de la RAE, supiesen griego.
La pregunta ahora, sería porque hablo hoy de esto, cuando ya ocurrió hace tanto tiempo que se olvida. Pues justo por eso, para que no se olvide este ridículo de los representantes de mi querida lengua castellana. A mí no me miren, yo no he sido, yo solo se que solo, solo se que no se nada.
Debemos darles las gracias a los de la RAE por enseñarnos a escribir mejor... Se han lucido con los últimos cambios.
ResponderEliminar¿Pirsin? ¿Qué es eso?
Y reverenciarlos, si es posible... La RAE se vio agobiada por tanto uso castellanizado de palabras inglesas (usado por todos los incultos que pueblan internet) y no tuvo más remedio que bajarse los pantalones y ceder a la ignorancia.
ResponderEliminarCuánta razón... Me rebelo como filóloga.
ResponderEliminar